martes, 12 de enero de 2016

Nuevamente Xosé Neira Vilas

Hoy martes 12 /1/16 como complemento de nuestra clase anterior, visitamos la casa natal del escritor Gallego Xosé(Pepe) Neira Vilas, al cumplirse los cincuenta y cinco años de la publicación de "Memorias dun neno labrego", el libro más traducido y vendido de la literatura gallega.
Como siempre almuerzo de confraternidad de los alumnos de la UNED Senior, en La Gurita de Paderne, luego el traslado a tierras del Ulla y en el camino, pasando Santiago explicaciones de casi todo. Empezamos por ver pasando Angrois,  la hendidura provocada por las minas de hierro y el puente de este mismo material que une los bordes; luego a la distancia las obras en altura del AVE, ingeniería moderna a tope.
Tomamos la vieja carretera que une Santiago con Ourense, quedando a nuestra izquierda una más vieja mozárabe, ruta que hacía el escritor para ir los jueves al mercado y en las fiestas de mayo, tanto éstas como las romerías eran una forma de encontrarse la sociedad.
Observando el Pico Sacro, nos enteramos que en su momento lo coronaban torres medievales, que fueron destruidas por los irmandiños en su confrontación con los nobles. También a lo largo de la ruta pudimos ver casas, como la del estudioso Antonio López Ferreiro (cura), al que se le debe en gran parte conocer la historia de Santiago de Compostela, actualmente es casa rural.
También vimos el Pazo de Ortigueira, propiedad del hermano del general Armada, quién es el propietario a su vez del Pazo de Santa Cruz de Ribadulla. Pasamos por donde tiene su casa el músico Juan Pardo, por Pontevea donde se aprecian nuevas construcciones modernas, que al ser realizadas con piedra y madera no desentonan con el resto.
Por fin llegamos al mirador de Gundián "Paso da Cova", en la ladera sur del Pico Sacro, donde hay una vista espectacular del río Ulla con un puente que se encuentra a noventa metros de altura, proyectado en 1930 y terminado en 1950, por el arquitecto Eduardo Torroja (abuelo de la cantante Ana Torroja) , que en su momento fue el mayor especialista en construcciones en hormigón armado (también proyectó el puente del Pedrido, muy cercano a nuestro domicilio) . Pudimos apreciar también la iglesia de San Juan da Cova y más abajo había una capilla del año seiscientos que fue tapada por la tierra al hacer el puente. En ese mismo lugar se puede apreciar un altísimo puente del Ave, con arco ojival y como toda la construcción en este territorio, compleja y llamativa.
Merece mención especial la mina de Serrabal en Vedra, que extrae cuarcita blanca y que da un aspecto dantesco vista desde la ruta, realmente la Xunta o el organismo que le competa no ha observado el aspecto devastador y el feísmo paisajístico, en pos de intereses monetarios.
Pasamos por muchos aserraderos, que fueron medio de vida y que tienen tras de sí muchas historias trágicas de accidentes.
Llegamos a Gres y nos esperaba un puente romano Ledesma del S.XIV, con nueve arcos y unos metros más allá otros puentes modernos que une la orilla del río con las insuas (islas del río), en la entrada del puente hay un monolito en honor de los guerrilleros locales que en ese lugar vencieron a las tropas de Napoleón. También nos enteramos que el río Ulla, tiene tres denominaciones Aulloa en la zona de Agolada, Ulla en la zona media y Ullán en Padrón.
Por último nos dirigimos al cementerio, donde se encuentran los restos de Neiras Vilas y en otro nicho los de su esposa Anisia Miranda Fernández (cubana de origen ourensano), al que el autor le hizo un poema grabado en su placa, que me gusto:                                                                                                                                                                    Andoriña viniches de América
                                                      navegando do vento nordés
                                                      e ísta terra ofrecenche agarimo
                                                      es aquí para sempre de Gres.
                                                   
Ya en la casa conocida como do romano, porque vivió un italiano exiliado y que en su momento fue albergue de peregrinos, porque pasaban por el antiguo camino mozárabe. Pudimos recorrer un pequeño museo, con piezas antiguas que le fueron regalando, una biblioteca decorada con cuadros que le obsequiaron y una sala donde hay litografías de Seoane y cinco cuadros realizados por Seoane, su esposa, Díaz Pardo y otros gallegos ilustres realizados en servilletas, en la comida de despedida que le hicieron en Buenos Aires. La vista al valle desde la casa es preciosa.
Nos enteramos de algo que muchos no sabrán y es la ayuda monetaria, como mecenas que Isaac Díaz Pardo con las utilidades de Sargadelos dio a éste y  a muchos de sus colegas gallegos, algo digno de mencionar, más en un país donde los gobiernos le han dado la espalda a la cultura en muchas ocasiones. Nunca se terminará de agradecer la ayuda material y cultural que estos emigrantes han dado para el desarrollo de países de América que le dio cobijo en su momento.
Y como dice nuestro profesor muchas veces: "Lo importante no es como comienzan las cosas, sino como terminan".

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