Se cumple el ciclo y llegamos a los 80, los que me conocen saben lo mal que me cae la palabra "octogenario" casi como un insulto, un peso más a soportar con alegría.
Ayer era el día, sin rumbo fijo terminamos en Marinera pues mi señora tenía que comprar regalos, casi en el primer comercio nos encontramos con la tía Ana y su hija, cuando salimos del negocio a los pocos metros con nuestros amigos de hace 40 años Laura y José. Decidimos ir a comer a "Cambalache" y nos vimos con Juan uno de los dueños, que es Argentino, todo me trajo a la memoria cuanto me aguanto en mis primeros meses en solitario en el negocio de María Pita.
También todo le llevo a hacer cálculos y comprobar que vine con 38 años y la aventura ya duró 42 años, lo bueno es que todo terminó muy bien, este día especial me sirvió para sentirme querido y acompañado, por familiares, por compañeros de infancia, de fútbol, de arbitraje, de trabajo, por familiares y amigos de allí y de aquí.
Creo que la vida me ha regalado tener experiencias diversas, pero creo que el emigrar con proyectos, pero sin realidades y lograr salir adelante es inenarrable, gracias a tener mucha voluntad y mucha suerte todo salió bien, un gran mérito de Blanca amorosa y capaz, también nuestros cuatro hijos que supieron colaborar siempre. Soy muy feliz.